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Desinfección con Ozono

Desinfección con Ozono

Desinfección con Ozono

Desinfección con Ozono 

La Desinfección con Ozono elimina Virus Bacterias y no deja residuos tóxicos.

El ozono (O3) es una sustancia cuya molécula está compuesta por tres átomos de oxígeno, formada al disociarse los dos átomos que componen normalmente el gas de oxígeno. 

El ozono tiene una gran eficacia como biocida, debido a su poder oxidante. Esta naturaleza fuertemente oxidante del ozono tiene una alta eficacia en la eliminación de microorganismos, además el ozono se descompone rápidamente en O2 y CO2, sin dejar subproductos tóxicos.

Utilizado como desinfectante, el ozono tiene una acción muy rápida a bajas concentraciones y es muy eficaz en la eliminación de virus y bacterias. El ozono se descompone muy rápidamente entre 20 y 60 minutos, no dejando ningún tipo de residuo tóxico.

La forma de producir el ozono es someter al oxígeno del aire a un pulso de alta energía, como un rayo, el doble enlace O=O del oxígeno se rompe, entregando dos átomos, los cuales luego se recombinan con otras moléculas de este elemento. Estas moléculas recombinadas contienen tres átomos de oxígeno en vez de dos, lo que da lugar al ozono.

Debido a la inestabilidad del compuesto, el ozono debe ser producido en el sitio de aplicación mediante unos generadores. El funcionamiento de estos aparatos es sencillo: pasan un flujo de oxígeno a través de dos electrodos. De esta manera, al aplicar un voltaje determinado, se provoca una corriente de electrones en el espacio delimitado por los electrodos, que es por el cual pasa el gas. Estos electrones provocarán la disociación de las moléculas de oxígeno que posteriormente formarán el ozono.

La desinfección con ozono se debe a su inestabilidad, al estar compartiendo los electrones entre tres átomos en lugar de entre dos, la molécula resultante es muy inestable, y tiende a captar electrones de cualquier compuesto que se le aproxime para recuperar su estabilidad; es decir, es un oxidante fuerte. Es por este motivo que tiene unas extraordinarias propiedades biocidas, al captar electrones de otras moléculas, oxidándolas, las desestabiliza hasta el punto de destruirlas si la concentración de ozono y/o el tiempo de contacto es suficiente.

El ozono es un potente oxidante generalmente no dañino para mamíferos a bajas concentraciones, pero letal para los microorganismos como los virus y las bacterias. De cualquier manera, el ozono, como cualquier otro agente oxidante, puede resultar perjudicial si no es manejado correctamente en sus aplicaciones en aire.

Debido a su naturaleza irritante, la exposición al ozono, bien sea debido a su presencia como contaminante, o al tratamiento del aire con fines biocidas, se encuentra perfectamente regulada, coincidiendo todas las normas al respecto en los valores máximos de exposición. Los valores más restrictivos son 0,05 ppm (0,1 mg/m3 en exposiciones diarias de 8 horas) y 0,2 ppm para periodos inferiores a 2 horas.

Si se respira en grandes cantidades, el ozono puede provocar irritación en los ojos o la garganta, la cual suele pasar después de respirar aire fresco durante algunos minutos.

La desinfección con ozono de los virus se debe a que son agentes infecciosos que constan de un solo ácido nucleico (ADN o ARN), rodeado por una cubierta formada por una o varias proteínas, capaces de transmitir su genoma de una célula a otra, utilizando la maquinaria enzimática del hospedador para su multiplicación intracelular. El ozono destruye con facilidad estas moléculas a dosis más bajas que las necesarias para destruir las bacterias.

El efecto del ozono por debajo de cierta concentración es pequeño o ninguno. Por encima de este nivel todos los patógenos son finalmente destruidos. Este efecto se conoce como “respuesta de todo o nada”, y el nivel crítico como “valor umbral”.

La mayoría de las personas pueden percibir el olor del ozono antes de que sus niveles resulten peligrosos. El umbral olfativo del ozono es muy bajo, de 0,005 a 0,02 ppm. (Los niveles máximos recomendados en aire son, para exposiciones diarias de 8 horas, de 0,05 ppm).

Si el ozono está cumpliendo su tarea correctamente, eliminando microorganismos y demás contaminantes, se descompondrá con rapidez, por lo que no debería percibirse su olor. Si en algún momento se percibe un olor muy intenso a ozono (parecido al del cloro de las piscinas), seguramente es que el gas ya ha cumplido con su tarea, por lo que es recomendable apagar el equipo. Si se considera que los niveles de residual son demasiado elevados (si resulta especialmente molesto respirar, y provoca irritación de ojos o garganta, por ejemplo), debería ventilarse el recinto, Con unos minutos será suficiente, ya que el ozono se descompone rápidamente.

 

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